Una dirección TI experimentada a tiempo parcial, para las empresas que necesitan decidir bien sin tener que contratar un CIO. Diagnóstico, arbitraje de decisiones estructurantes y hoja de ruta a 12-24 meses — con un consultor senior asignado de forma estable y trilingüe ES · EN · FR.

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Una dirección TI experimentada sin el costo de un puesto directivo de tiempo completo
Decisiones tecnológicas arbitradas por criterios de negocio, no por preferencia de proveedor
Presencia en tus comités de dirección, en español, inglés o francés según tu audiencia
Interlocución creíble con la dirección TI de tu casa matriz y sus estándares de grupo
Independencia: si la mejor opción es no hacer nada, o contratar a otro, lo decimos
Lo que suele faltar en una filial no son manos técnicas: es alguien que decida con criterio.

Hoja de ruta TI a 12-24 meses alineada con tu plan de negocio, con inversiones fechadas y priorizadas
Arbitraje de decisiones estructurantes: nube o local, renovar o migrar, internalizar o externalizar
Revisiones trimestrales con un consultor senior asignado de forma estable, no un interlocutor rotativo
Un criterio experimentado a tu lado, disponible en el momento en que se decide.

Trabajamos por horas de criterio, no por licencias vendidas. Nuestro interés es que decidas bien, no que compres más.
Muchas filiales en México tienen manos técnicas competentes y nadie que decida. Las decisiones estructurantes — renovar o migrar, nube o local, internalizar o externalizar — se toman por urgencia, por costumbre o por la propuesta que llegó primero. Nuestro trabajo es que se tomen con criterio.
Antes de mirar un servidor, entendemos hacia dónde va tu empresa: objetivos a dos años, restricciones de presupuesto, obligaciones de grupo y de cumplimiento, riesgos operativos que no puedes asumir. Sin ese marco, cualquier recomendación técnica es una preferencia disfrazada de análisis.
Se asigna un consultor senior con experiencia real de dirección TI, y es el mismo durante todo el contrato. El valor de una asesoría está en la acumulación: conocer tu contexto, recordar por qué se decidió algo hace dieciocho meses, anticipar la consecuencia de un cambio. Un interlocutor rotativo vuelve a empezar cada trimestre.
Habla el idioma de tus usuarios y el de tu casa matriz. En una filial de grupo internacional, poder sostener el debate técnico en francés o inglés con la dirección TI corporativa determina si tus argumentos pesan o se pierden en la traducción.
Cada decisión estructurante se instruye con sus alternativas, su costo total a tres años y sus consecuencias operativas, no solo con la opción que preferimos. Y si el análisis concluye que tu infraestructura está correctamente dimensionada, lo escribimos. Una asesoría que siempre concluye que hay que invertir no es una asesoría: es una venta con otro nombre.
No cobramos comisión sobre lo que compres. Es la única forma de que nuestra recomendación valga algo.
Contratar asesoría no implica cambiar de proveedor. Revisamos cotizaciones, contrastamos alternativas, cuestionamos dimensionamientos y te acompañamos en la negociación. Un presupuesto de infraestructura revisado por alguien que conoce los precios reales del mercado suele pagar la asesoría por sí solo.
El plan a 12-24 meses fecha y prioriza las inversiones, y se ajusta cada trimestre con tu dirección. Estamos presentes en los comités donde se decide, no solo en la entrega del documento. Un plan que nadie revisa nunca no es un plan: es un archivo.
Diferencia con la gestión operativa, perfil del consultor, convivencia con tu proveedor actual y modelo de facturación.
La gestión de TI opera: servidores, soporte, parches, respaldos, el día a día bajo SLA. La consultoría decide: qué hacer, en qué orden, con qué presupuesto y por qué.
Son complementarias pero independientes. Puedes contratar la consultoría sin externalizar tu operación, y de hecho es frecuente: una filial con un equipo técnico competente pero sin nadie que arbitre las decisiones estructurantes. También puedes tener la gestión con nosotros y la asesoría con otro, si prefieres esa separación.
Un consultor senior con experiencia de dirección TI, no un técnico promovido ni un comercial con título de consultor. Se asigna de forma estable: el mismo interlocutor a lo largo del contrato, porque el valor de la asesoría está en conocer tu contexto y tu historia de decisiones.
Habla el idioma de tus usuarios y el de tu casa matriz. En una filial internacional, poder sostener una conversación técnica en francés o inglés con la dirección del grupo no es un detalle de confort: determina si tus argumentos llegan.
Empezamos por el negocio, no por la tecnología: tus objetivos a dos años, tus restricciones de presupuesto, tus obligaciones de grupo y de cumplimiento, tus riesgos operativos.
Después confrontamos con el estado real de tu entorno — si hace falta, con una auditoría previa — y de ahí salen las decisiones estructurantes, fechadas y presupuestadas: qué renovar y cuándo, qué migrar, qué internalizar, qué dejar como está.
La hoja de ruta se revisa cada trimestre. Un plan a 24 meses que no se ajusta nunca no es un plan: es un documento.
Sí, y es una situación frecuente. La asesoría no implica cambiar de proveedor: implica tener a alguien que evalúe sus propuestas con criterio técnico y en tu interés.
Revisamos cotizaciones, contrastamos alternativas, cuestionamos dimensionamientos y te ayudamos a negociar. Un presupuesto de infraestructura revisado por alguien que conoce los precios reales del mercado suele pagar la asesoría por sí solo.
Trabajamos con tu proveedor, no contra él. Pero tu interlocutor somos nosotros.
Dos modalidades, según lo que necesites.
Por misión: un diagnóstico, un arbitraje concreto o la construcción de una hoja de ruta, con un alcance y un precio cerrados de antemano.
Por retención mensual: un volumen de horas de consultoría al mes, con presencia en tus comités y disponibilidad para las decisiones que surjan. Es el formato de dirección TI a tiempo parcial.
No facturamos comisiones sobre lo que compres. Si te recomendamos una solución, es porque es la correcta, no porque la revendamos.
Te lo decimos, y es una conclusión que aceptamos entregar.
Una asesoría que siempre concluye que hace falta invertir no es una asesoría: es una venta con otro nombre. Si tu infraestructura está dimensionada correctamente y tus riesgos están cubiertos, el informe lo dirá, y la misión habrá servido para confirmarlo con criterio externo — que es exactamente lo que una dirección necesita antes de aprobar o rechazar un presupuesto.
Cómo una filial de 90 personas sin dirección TI local dejó de decidir por urgencia y pasó a un plan tecnológico a dos años, aprobado por su casa matriz europea.
Un caso que vemos a menudo
Una filial de unas 90 personas tenía un equipo técnico competente pero nadie que arbitrara las decisiones estructurantes. Renovar o migrar, nube o local, internalizar o externalizar: todo se decidía por urgencia o por la propuesta que llegaba primero, sin un marco de negocio.
El enfoque habitual: una dirección TI a tiempo parcial — un consultor senior estable — que parte de los objetivos de la empresa, no de la tecnología, y construye una hoja de ruta a 12-24 meses fechada y presupuestada.
Lo que cambia no es una cifra, sino la calidad de las decisiones: la dirección deja de reaccionar y empieza a planificar, con un plan tecnológico que su casa matriz puede entender y aprobar.
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