
El nearshoring hacia México ya no es tendencia, es realidad operativa. Qué es distinto en el soporte de TI de una planta o filial de EE.UU. en México.
Si tu empresa estadounidense tiene — o está por abrir — una planta o filial en México, no eres parte de una moda pasajera. La inversión extranjera directa en México alcanzó unos 36.000 millones de dólares en 2023, con estimaciones que superan los 40.000 millones de dólares en 2025. En los principales polos manufactureros del norte del país, la tasa de vacancia industrial ha caído por debajo del 2% — una señal inequívoca de que la demanda de espacio para producción supera con creces a la oferta disponible.
El sector aeroespacial —uno de los más representativos del nearshoring hacia México— crece a un ritmo cercano al 15% anual, con más de 400 empresas operando ya en los principales clústeres industriales del país.
Más allá de la proximidad geográfica, el nearshoring hacia México tiene un argumento arancelario concreto gracias al T-MEC (USMCA): sobre 10 millones de dólares de importaciones anuales, el ahorro en aranceles puede superar los 2,5 millones de dólares al año, comparado con abastecerse desde China bajo los aranceles de la Sección 301. Es un ahorro que compensa, y con margen, el costo de montar una operación local — siempre que esa operación local esté bien gestionada, incluida su infraestructura de TI.
Una operación manufacturera o una filial comercial estadounidense en México no tiene las mismas necesidades de TI que una oficina 100% doméstica. Cuatro diferencias concretas:
El error más común de las empresas estadounidenses que escalan operación en México es tratar la TI local como una extensión menor de la operación doméstica, cuando en realidad necesita su propia gestión: gestión de TI con soporte bilingüe real, ciberseguridad que entienda la convergencia IT/OT de planta, y una auditoría informática capaz de producir la evidencia que un departamento de compliance en Estados Unidos necesita para dormir tranquilo. Vale la pena revisar también los hallazgos típicos que encontramos en auditorías a filiales — la mayoría son perfectamente evitables si se detectan a tiempo.
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